11 diciembre, 2005

Somos necesari@s!

“Hay una antigua fábula china llamada El Viejo Tonto que removió las montañas. Cuenta que hace mucho tiempo vivía en el Norte de China un anciano conocido como el Viejo Tonto de las montañas del Norte. Su casa miraba al Sur y frente a ella, obstruyendo la pasada, se alzaban dos grandes montañas: Taijang y Wangwu. El Viejo Tonto tomó la decisión de llevar a sus hijos a remover con azadones las dos montañas. Otro anciano, conocido como el Viejo Sabio, los vio y dijo riéndose: Qué tontería! Es absolutamente imposible que vosotros, tan poca gente, logréis remover montañas tan grandes. El Viejo Tonto respondió: Después que yo muera, seguirán mis hijos; cuando ellos mueran, quedarán mis nietos, y luego sus hijos y los hijos de sus hijos, y así indefinidamente. Aunque son muy altas, estas montañas no crecen y cada pedazo que les sacamos las hace más pequeñas. Por qué no vamos a poder removerlas? Después de refutar la idea errónea del Viejo Sabio, siguió cavando día tras día, sin cejar en su decisión. Dios, conmovido ante esto, envió a la tierra dos ángeles, que se llevaron a cuestas ambas montañas. Hoy, sobre el pueblo chino pesan dos grandes montañas, una se llama imperialismo y la otra, feudalismo. El Partido Comunista de China hace tiempo que decidió eliminarlas. Debemos perseverar en nuestra decisión y trabajar sin cesar; también nosotros conmoveremos a Dios. Nuestro Dios no es otro que las masas populares de China. Si ellas se alzan y cavan junto con nosotros, por qué no vamos a poder eliminar esas montañas?”

Hace tiempo que leí esta bonita moraleja, en el Libro Rojo de Mao. Y la verdad es que me sorprendió y conmovió. Es interesante ver como desde un sencillo e infantil cuento popular se puede sacar, con tal maestría, una lección política tan grande.

Me encanta la asimilación del Viejo Tonto como el Partido Comunista, la del Viejo Sabio como el capitalista, la de Dios como el Pueblo y la de las montañas como la opresión de clase (capitalismo, feudalismo, imperialismo).

Muchas personas nos sentimos a veces como el Viejo Tonto. Siempre tenemos al Viejo Sabio diciéndonos lo equivocados que estamos, lo ilusos y utópicos que somos, y la inutilidad de nuestra lucha. Nosotros, el Viejo Tonto, vemos como vamos cavando y cavando y a simple vista vemos como nuestras montañas siguen igual de altas. Pero seguimos cavándolas, porque sabemos, que nuestros descendientes, las personas que tomen las azadas de la lucha cuando nosotros no estemos, seguirán cavando, hasta que un día, Dios todopoderoso, el pueblo trabajador, se conmueva de nuestra lucha y destruya para siempre las montañas, para desdicha del Viejo Sabio.

Cómo el mismísimo don Quijote de la Mancha cuando luchaba contra los dragones, yo me siento orgulloso de ser de la misma estirpe que éste y que el Viejo Tonto.
En un juego de preguntas en el que sólo se podía responder con una palabra, la hija de Karl Marx le preguntó a su padre “¿que idea tienes de la felicidad?”. La respuesta del mayor filosofo de la historia fue “LUCHA”. Construir pese a las enormes dificultades, desde la honestidad y la humildad, la alternativa. El orgullo de ser comunista.

4 comentarios:

H. dijo...

Bonita historia. Muy bonita, si señor... Y una buena lección.

Dayana Litz dijo...

Creo que detrás de cada palabra hay un arte envidiable

Colibrí Lillith dijo...

Más que Viejo Tonto, yo le llamaría Viejo utópico, Viejo Visionario mejor. Es bonita la historia, aunque nombrar a los capitalistas como Viejo Sabio no me pega nada, no sé por qué xD

Anónimo dijo...

Ivan, mas que correcta tú interpretación es magistral la lección teorico-practico del sentido de nuestra lucha. Dejas clarisimo que luchar no es de ilusos sino de gentes que no le es indiferente la vida. Tomar partido en la realidad por un mundo mejor es la dignidad humana.
Armando