09 abril, 2007

Manifiesto contra los paraguas...

Sinceramente, nunca comprendí el miedo de la gente a mojarse. Nos enseñan de pequeños que el agua es la fuente de la vida, es decir, que un 80% de nuestro organismo está formado por agua, que la vida surgió gracias al agua y que, además, hemos de ducharnos cada día (así podremos ir bien limpitos a la escuela, oleremos bien, no tendremos piojos y no nos secuestrará esa versión antigua del pederasta, el hombre del saco). Me viene ahora a la memoria, que de bien pequeñito, debido a la influencia religiosa que tenía entonces, yo solía decir que llovía porque Dios estaba triste, y que las gotas de agua que caían eran sus lágrimas.

Siempre me fascinó la lluvia. Me pasaba horas frente a cualquier ventana viendo llover. El sonido de la lluvia es un tentativo canto de sirenas. ¿Hay en el mundo alguna música que sea tan relajante o que nos permita abandonar por un instante el loco, frío y estresante mundo moderno para redescubrir nuestra naturaleza, nuestra humanidad y sentimientos?

Al menos para mi es así. Haciendo memoria descubro que mis mejores textos, mis más bellas cartas y mis más sentidos poemas los he escrito mientras veía o escuchaba llover. Estos días de lluvia me están haciendo reflexionar bastante sobre todo esto. Recordé lo libre que se siente uno cuando se ha olvidado de coger un paraguas, y con toda la tranquilidad del mundo, camina sosegadamente por su ciudad mientras cae un pequeño diluvio y termina empapado de la cabeza a los pies. Quiero huir de convencionalismos, quiero ser un loco. Sí, un loco que boicotee los paraguas, un loco que se moje.

Por ejemplo, la otra noche volvía a casa bastante tarde. Había estado lloviendo todo el día, pero en ese instante no lo hacía. Después de dejar el coche en el párquing me dirigía a mi casa, pisando la calle mojada, con el paraguas cerrado en la mano. Levanté la vista y me fijé en el parque, en la plaza, que hay delante de mi casa. Estaba vacía. Esa plaza que durante el día está arrebatada de gente y de niños jugando, por la noche, se quedaba sola e iluminada por las farolas. La fuente seguía brillando y bombeando agua, había bastantes charcos y la tierra estaba algo embarrizada y los columpios estaban, obvia y tétricamente, inmóviles.

Cuando me quise dar cuenta ya estaba en medio de la plaza. Miré hacia arriba. A pesar de que el cielo estaba bastante nublado, en ocasiones se dejaba ver la luna, que estaba casi llena. Miré hacia abajo. Tenía en frente un charco que reflejaba la luz de una de las farolas. Miré a mi paraguas, y me di cuenta, en aquel preciso instante, en medio de aquella plaza mojada y solitaria, sufriendo el aire frío y cortante, de que soy un hombre perdido.

7 comentarios:

Meiga dijo...

Antes de nada reivindicar que no me incluíste entre tus enlaces :p
También quería decirte que sólo tú puedes encontrarte así que ánimo con la búsqueda, que seguro que te encuentras mirando la lluvia (no sé si eso se entiende o queda en plan rollo, en todo caso ya está escrito así que da igual, jeje).
Por último sí que hay otro sonido tan sugerente como el de la lluvia, el sonido de las olas, ¿quién puede resistirse a dejarse llevar y mecerse cada vez que rompen en la orilla?
Un besazo maco.

Shelley dijo...

Para los que nos gusta la lluvia, una canción de Calamaro...

""son las nueve, yo creí que eran las tres
todavía no pude comer
ni dejar de temblar no era un juego
era fuego
y habrá que pagar la cuenta del incendio
pero aquellas maratones
sin parar de escupir canciones
fueron buena pesca y tal vez
el dolor desaparezca...""

El dolor desaparecerá.

Una abrazo, mi tovarish ivanof!!

Ender el Xenocida dijo...

Siempre estaremos perdidos.
Si sólo nos percatamos de ello bajo la lluvia, podemos sentirnos afortunados.

Saludos.

Edmundo V dijo...

Pero cómo que perdidos si estamos en el centro mismo del universo... ¿acaso no puede ser en un universo infinito y homogéneo cualquier lugar el centro?

Shelley dijo...

Puede serlo sí. Pero el ser una persona perdida implica que no hay centro, se va a la deriva...

Tengo cuentos que hablan de eso, uno se lo dediqué a Ivan, si él quiere que os lo pase ;)

Un besazo a todos desde el naufragio literario de libros y personas

Nanduco dijo...

Ahora que lo pienso faltaba una escena de lluvia en el corto de "Insomnio" eh Iván... para la próxima...

Rebeca dijo...

no creo que seas un hombre perdido...