Llevo una semana leyendo el número de octubre de Mundo Obrero. Este número en concreto hay que reconocer que es bastante plomo (no diré coñazo, porque eso sería machista). Hace medio año que estoy suscrito a este periódico mensual del PCE, y este es sin duda el número más aburrido. Contiene información sobre los actos y mitines de la pasada Fiesta del PCE, y lo estropea un poco. De todos modos, me ha llamado bastante la atención un articulo de Belén Gopegui sobre los 5 presos cubanos. Es un articulo muy bello y recomiendo leerlo, ya que demuestra una gran sencillez, calidez, humanismo y sensibilidad que te hace emocionarte.A ver si puedo acabarme este número y puedo continuar con el libro que dejé a medias, que entre el Mundo Obrero, el Nou Treball y los documentos congresuales lo tengo algo aparcado. Estoy leyendo “Los primeros hombres en la Luna”, de H. G. Wells. Este libro, por casualidad, lo compré en Cuba en una librería. Siempre me ha apasionado la ciencia ficción clásica. Me gusta mucho leer la ciencia ficción de Wells, Ray Bradbury, Arthur C. Clark, Philip K. Dick, etc... Pío Moa no escribe ciencia ficción ni lo leo.
Una buena amiga me ha dejado además “Memorias de mis putas tristes”, de Gabriel García Márquez. Estoy deseando leerlo, GGM es un gran escritor. Me emociono mucho cada vez que leo “Ojos de perro azul”. Tengo un gran problema, que es que acumulo más libros de los que soy capaz de leer. No creo que sea la única persona a la que le ocurra esto, conozco a más personas así.
Ya que este escrito de hoy, va de literatura, permitirme que os exponga a continuación uno de mis poemas favoritos, en este caso, del compañero ya desaparecido, Rafael Alberti:
Un fantasma recorre Europa...
... y las viejas familias cierran las ventanas,
afianzan las puertas,
y el padre corre a oscuras a los Bancos
y el pulso se le para en la Bolsa,
y sueña por la noche con hogueras,
con ganados ardiendo,
que en vez de trigo tiene llamas,
en vez de granos, chispas,
cajas de hierro llenas de pavesas.
¿Dónde estás?
¿Dónde estás?
Nos persiguen a tiros.
¡Oh!
Los campesinos pasan pisando nuestra sangre.
¿Qué es esto?
Cerremos,
cerremos pronto las fronteras.
Vedlo avanzar de prisa en el viento del Este,
de las estepas rojas del hambre.
Que su voz no la oigan los obreros,
que su silbido no penetre en las fábricas,
que no divisen su hoz alzada los hombres de los campos.
¡Detenedle!
Porque salta los mares
recorriendo toda la geografía,
porque se esconde en las bodegas de los barcos
y habla a los fogoneros
los saca tiznados a cubierta,
y hace que el odio y la miseria se subleven
y que se levanten las tripulaciones.
¡Cerrad,
cerrad las cárceles!
Su voz se estrellará contra los muros.
¿Qué es esto?
Pero nosotros lo seguimos,
le preguntamos por las estepas rojas de la paz y del triunfo,
lo sentamos a la mesa del campesino pobre,
presentándolo al dueño de la fábrica,
haciéndolo presidir las huelgas y manifestaciones,
hablar con los soldados y los marineros
ver en las oficinas a los pequeños empleados
y alzar el puño a gritos en los Parlamentos del oro y de la sangre.
Un fantasma recorre Europa,
el mundo.
Nosotros le llamamos camarada.
Rafael Alberti








¿Que tendrán las tardes de lluvia que me provocan la incesante necesidad nostálgica de escribir? ¿Será que como el Cielo llora, a mí me entran también ganas de hacerlo, y me entristezco? Viendo sentado desde mi coche, resguardado de la lluvia, veo pasar la multitud de coches, personas con paraguas o corriendo. Algunos de ellos con prisa, otros se mojan y otros simplemente se cabrean por haber tanto tráfico un día de lluvia. En cambio, estoy convencido, que no muy lejos de mí hay varias personas, digamos que como mínimo una, que está pensando lo mismo que yo. Que porque se entristece cuando llueve. Esa persona es un corazón solitario, una alma triste que se siente sola, una persona que busca su lugar en el mundo. Sólo otra persona como ella, de corazón triste y alma débil, la comprendería. ¡Lo que darían dos almas así por poder conocerse! Pero el destino, sí, el destino, ha decidido que estas dos personas estén separadas. ¿Podrán vencer algún día al fatal destino y conocerse? ¿O de lo contrario, no se conocerán jamás, mientras se pasen la vida soñando, pensando, esperando a la otra persona? Cruel destino. Los dos saben que el otro existe, pero sus caminos nunca se cruzan.